Ganarse la vida como autónomo que ofrece sus servicios a otros particulares y empresas apesta por lo menos tanto como trabajar de asalariado para un jefe.
Y era de esperar, pues no deja de ser el mismo acuerdo esclavizador que consiste en intercambiar tu tiempo por dinero, pero con un envoltorio diferente. “Los mismos perros con distintos collares”, que señala el proverbio.
Además, como autónomo careces de algunos privilegios que sí tienes cuando trabajas por un salario, tales como el derecho a ponerte enfermo alguna que otra vez en la vida y a un subsidio de desempleo si alguna vez lo necesitas.
Lo que no te faltará como autónomo serán nuevas obligaciones y quebraderos de cabeza. Por ejemplo, llevar la contabilidad y vivir pendiente de los impuestos, no vaya a pasársete alguno por alto y la armes. Por no mencionar conseguir que tus clientes te paguen a tiempo y no se hagan los remolones con las facturas, como en ocasiones ocurre.
En definitiva, una forma de vida bastante miserable.
¿La solución?
Conservar la independencia, pero olvidarse por completo de ofrecer servicios y vender sólo productos, preferiblemente creados por uno mismo, a fin de preservar los márgenes.
Sin embargo, sólo es apta para espíritus decididamente emprendedores, pues entraña riesgos y conlleva la clase de incertidumbre que a menudo provoca ansiedad y malestar entre quienes prefieren o necesitan la apacible seguridad de un salario fijo.
Se trata de invertir tiempo y esfuerzo en desarrollar tu propio producto. Al principio, a cambio de tu esfuerzo no obtendrás ni un sólo céntimo. Sin embargo, si eres suficientemente tenaz y 1) escoges el segmento de mercado apropiado, 2) diseñas un producto de calidad que de verdad merezca la pena y resuelva un problema acuciante en ese contexto, 3) lo presentas de un modo que incite a su compra, 4) le pones un precio acertado y 5) tienes una pizca de suerte, entonces probarás el dulce néctar de los ingresos pasivos, que es cuando un esfuerzo que realizaste mucho tiempo atrás sigue generando ingresos en el presente.
En ese momento, es cuando descubres que los ingresos pasivos son la mejor forma de generar ingresos conocida por el hombre, que el sacrificio ha merecido la pena y que, a ser posible, es así como quieres continuar ganándote la vida durante el tiempo que te queda de ella.
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