Una de las consecuencias del avance imparable del software gratuito y de código libre consiste en que, hoy en día, resulta muy difícil, y puede que incluso poco ético, intentar ganar dinero vendiendo software para la gestión de contenidos web (CMS) cerrado y propietario.
Cuando el ecosistema de los gestores de contenidos para la web incluye especies que se encuentran tan arriba en la escala evolutiva como Wordpress y Joomla, que además de gratuitas están extraordinariamente bien ensambladas y cuentan con el apoyo de una entusiasta comunidad de desarrolladores que las soportan, hay que tener algo realmente bueno para atreverse a cobrar por ello… o ser muy atrevido.
Por si esto fuera poco, los usuarios nos hemos acostumbrado -o mejor dicho, nos han acostumbrado- a que casi cualquier software instalable del lado del servidor sea gratuito, sin importar los cientos o quizás miles de horas que se hayan invertido en su desarrollo.
Por todas estas razones, el negocio relacionado con los CMS para la web parece estar en otro lado. ¿Pero dónde?
Principalmente, en ensamblar, a partir del software open source ya existente, personalizaciones a medida que se ajusten perfectamente a las necesidades del cliente. En otras palabras, en vender soluciones, es decir servicios, antes que productos.
Lamentablemente, como ya comenté en la entrada anterior, ganarse la vida ofreciendo servicios como profesional independiente puede resultar bastante estresante y limitado.
Personalmente, es una actividad que trato de evitar a toda costa, pues tiene una escalabilidad muy baja. Al fin y al cabo, uno sólo tiene X horas al día para dedicar al trabajo.
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También tenemos ejemplos de CMS de pago de éxito, como VBulletin.
Creo que todavía hay posibilidades de mercado para crear CMS para contenidos con necesidades especiales que CMS como Wordpress no son una solución óptima.