DiaryOne: Un diario electrónico para quienes, como yo, aborrecen escribir a mano
Te desvelaré un pequeño secreto que no lo es tanto: lo que publico en ésta, mi página web, no es más que una muy pequeña parte de todo lo que escribo: El penacho visible de un iceberg en el que lo sumergido tiene mayor importancia que lo que aflora a la superficie.
Escribo compulsivamente. Lo necesito para pensar, para oír mi propia voz, para dialogar conmigo mismo. Sólo cuando escribo me escucho verdaderamente. Si dejo de hacerlo, me convierto en un zombi privado de consciencia que deambula de aquí para allá sin saber bien quién es. La vida es el agua huidiza que escapa del interior de un cubo repleto de agujeros; Escribir es tamponar algunos de ellos.
Sin embargo, no me verás hacerlo con un bolígrafo sobre el papel de una libreta. Con un bolígrafo en la mano, me siento torpe, tosco, primitivo. No lo cojo como debería… nunca lo hice. No tengo patrones consolidados para escribir cada una de las letras: Ahora te hago la “o” trazándola de izquierda a derecha y dentro de un rato lo hago justo al revés, de derecha izquierda, de arriba abajo o como me venga en gana. No me preguntes el porqué. No lo sé. Nunca lo supe. Nunca lo sabré.
Mi escritura es anárquica, caótica, fea. Mi letra me horripila y, créeme, te asustaría a ti también si la vieras. Es el Freddy Kruger de las tipografías manuscritas.
Si me juzgas por ella, creerás primero que soy un niño de seis años, y que soy retrasado mental después, cuando te diga que tengo casi treinta.
Nunca tomé apuntes como los demás. Era demasiado lento para hacerlo. Estoy seguro de que, al menos parcialmente, mi capacidad de síntesis, mi relativa habilidad para separar el grano de la paja, lo superfluo de lo esencial, es consecuencia directa de mi discapacidad para escribir con destreza. ¡Eh!, algo bueno tendría que tener. ¡Dame un respiro!
Por eso sólo escribo frente a la pantalla de un ordenador. ¿Quién puede culparme?
Primero escribía en Word Perfect, en relajante blanco sobre azul, como exigían los tiempos. Luego en Lotus AmiPro, sobre Windows 3.1, cuando aún era una rareza. Más tarde, en Word, cuando Microsoft ejerció su monopolística influencia para echar a sus competidores del escenario.
Hoy en día, no lo hago en ninguno de los tres, sino en un cuarto (programa, no habitación, que también.), una aplicación llamada DiaryOne que, como su nombre sugiere, permite mantener un diario. Electrónico, en este caso.
De ella, me gusta particularmente su cuidado entorno de usuario, la facilidad con la que permite acceder a lo escrito en días previos, haciendo un simple clic de ratón, sus capacidades de búsqueda y, después de eso, frivolidades varias como que puedas insertar emoticonos, llevar la contabilidad de tus gastos e ingresos diarios, grabar una nota sonora, asociar una canción a cada entrada del diario o indicar si el día fue soleado, lluvioso, tormentoso, ventoso o nevoso, haciendo clic en un icono que aparece en la cabecera de cada día.
Esta última característica yo la utilizo para algo que no tiene nada que ver con testimoniar las condiciones climáticas, sino para indicar, al final del día, mi valoración subjetiva sobre lo ocurrido durante él: Nubes para un día bueno, sol para un día malo, lluvia para un día regular.
Sí, nubes para un día bueno, sol para uno malo, no me he equivocado. Detesto el calor, pero no me juzgues severamente por ello. Vivo en levante, y aquí Lorenzo es inclemente desde Mayo hasta Octubre. Un día nublado son, de hecho, buenas noticias para mí. Siempre lo han sido.
Popularity: 23% [?]

Natalia dijo:
April 26th, 2008 at 10:19 pm
Me ha encantado leer lo que has escrito, porque era como escucharte hablar. ¡¡A mi me pasa lo mismo que a tí!! Me apasiona escribir a máquina, y por ello hace muchos años que mi diario dejó de ser un cuaderno, para convertirse en un documento de word. Y por eso hace solo un mes decidí lanzarme a ayudar a los demás a escribir diarios.
En fin, que me apetecía decirte que me ha encantado leerte.
Muchas gracias!! Da gusto ver que hay gente que escribe tan fácil y cercano como tu.
Natalia.