Acto subversivo

Si no existiera otra tipografía más allá de la Times New Roman, yo no escribiría. No mancharía ninguna pantalla, no emborronaría papel alguno ni con una simple coma. ¡Que me caiga muerto de forma fulminante ahora mismo si falto a la verdad!

No me da la gana escribir en Times New Roman

Aquí sigo… ya sabes lo que eso significa: no mentía.

No me da la gana escribir en Times sólo porque algún pope iluminado de Microsoft haya decidido que debería hacerlo y, no voy a negarlo, me siento un poco revolucionario por ello.

Tal y como yo lo veo, garabatear papeles con un tipo de letra diferente al que Microsoft sugiere es el acto subversivo más notable que puedes cometer sentado frente a un ordenador sin meterte en líos, exceptuando que lo hagas frunciendo simultáneamente el ceño y con cara de cabreado, que siempre suma algunos puntos, claro.

¿Que no? Recapacita. ¿De qué otra forma puedes llevarle instantáneamente la contraria a millones de personas en todo el mundo, sin acabar con las manos esposadas a la espalda?

¿Se te ocurre algún otro modo de apartarte a mayor velocidad de un hábito dominante, subconscientemente alojado en millones de personas, algunas de las cuales hablan lenguas que ni siquiera sabías que existían?

¿Te viene a la cabeza algún otro modo de atentar con mayor severidad contra una costumbre mundialmente hegemónica, saliendo ileso de ello?

Pues ya está. Lo que yo decía: cualquiera que no use Times New Roman en sus escritos es un revolucionario actual. Es el Che reinventado. Yo, frecuentemente, elijo una Courier New para serlo, o una Tahoma,si no tengo el cuerpo para serifas, como me sucede con frecuencia últimamente.

Sin embargo, somos pocos quienes ninguneamos sistemáticamente a Times. Muy pocos. Cada vez menos. Una especie en extinción. Piensa en linces ibéricos y quebrantahuesos. Lo mismo.

News Roman, cuyo nombre de pila le sobreviene del hecho de haber sido originalmente diseñada para el periódico inglés The Times, lleva las de ganar. A estas alturas, mucho tendrían que cambiar las cosas para que fuera de otro modo.

La pereza consustancial al ser humano, que provoca que el simple hecho de cambiar la letrita por defecto del procesador de textos se convierta en un desafío alejandrino, no ayuda en esto lo más mínimo.

El terreno de juego está, por tanto, injustamente nivelado a favor de Times. Tiene la batalla prácticamente ganada, aunque no siempre fue así. Pista:Courier fue el estándar de facto en la hoy casi desaparecida industria de las máquinas de escribir. ¿Alguien las sigue usando?

Pero los tiempos de aquel dulce dominio incontestable de Courier han pasado a la historia, dando paso a una sórdida realidad actual bien diferente:

Hoy, en cualquier momento dado, hay en el mundo cientos de miles de personas redactando invitaciones de boda, testamentos, discursos, currículos y cartas de amor, utilizando la tipografía más manoseada desde la fraktur que Gutemberg empleara para su primera Biblia no manuscrita.

Está ocurriendo en este mismo instante:

En Croacia, el joven Borislav escribe, desde el despacho de su padre en la casa señorial que tienen en Zagreb, vestigio de un esplendor pasado que ahora se desvanece y que nunca volverá, el primer borrador de la primera carta que le dirige a una mujer. Es también la última… pero esto él aún no lo sabe.

Después de ésta, sólo escribirá, años más tarde, algunas otras a la compañía estatal de teléfonos para pedirles, repetidamente y en un tono crecientemente amenazante, que dejen de facturarle por el acceso telefónico a Internet que dio de baja cuando se pasó al ADSL muchos meses atrás… pero esto él aún no lo sabe.

En la que escribe hoy desde las 10:47 de la mañana (son las 12:36), le declara su encendido amor a Vesna, una chica que conoció veraneando en Sibenik el pasado Agosto y que, seis meses después (estamos en febrero) no se ha podido quitar de la cabeza.

Lo hace en el Word croata usando, como no, unaTimes New Roman de 12 puntos. Eso le perjudica. Probablemente, mucho más que estar ciegamente enamorado…. pero esto él aún no lo sabe ni lo sabrá jamás.

Y es que una Courier (por muyNew que fuera), una Tahoma, una Verdana, hasta una Arial si me apuras, nunca hubiera dejado que Borislav le dijera a Vesna las cosas que Times le deja decir, un tanto alegre y muy irresponsablemente.

Cualquiera de ellas le hubiera parado los pies a Borislav antes de que se hiciera daño, como la prudente madre que, consciente del peligro que se cierne sobre su retoño, le detiene justo antes de que se lance cuesta abajo a probar sus límites con el triciclo, evitando que se rompa la crisma contra una farola unos metros más abajo.

Todas y cada una de ellas le hubieran alertado de que aquello que estaba escribiendo suponía firmar su sentencia de muerte, en lo que respecta a ganarse el amor de Vesna. Le hubieran hecho recapacitar, le hubieran salvado.

Quizás hubieran reducido su tamaño hasta convertir el texto en una amalgama incomprensible de puntitos negros. Quizás unos caracteres se hubieran agregado a otros, o a palabras vecinas, minando el texto de embarazosas faltas de ortografía que Borislav no hubiera tenido valor de enviarle a su pretendida. De algún modo u otro, lo hubieran detenido.

Times New Roman, sin embargo, no le detiene. No le salva. Le condena. Y lo hace de la forma más cruel, espoleándole a que continúe escribiendo frases inútiles e ineficaces, que sabe con certeza que le harán sonrojar cuando, semanas, meses, años y décadas más tarde las relea.

Times New Roman es así, embustera, cruel, falaz, engañosa. Una supuesta amiga que eclipsa al peor de tus enemigos.

No voy a ponerte una pistola en la sien. La decisión es sólo tuya. Pero, sabiendo lo que ahora sabes, ¿serás capaz de abrir tu procesador de textos favorito y empezar a escribir sin revisar antes en qué tipografía lo estás haciendo?

Hazlo como veas, pero yo me lo pensaría.

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