Hay una singularidad destacable en Google Adwords que lo convierte en un sistema fácil de usar, notablemente difícil de dominar: es engañosamente sencillo.
Después de utilizarlo durante varios meses e invertir en él una cantidad respetable de dinero, uno tiende a caer en la autocomplacencia.
Cree entonces que sabe todo lo que se puede llegar a saber sobre el juego, que conoce a la perfección sus reglas y que puede jugarlo tan bien (o mejor) que cualquier otro jugador, por bueno que éste sea.
Yo, que lo creí fervientemente durante algún tiempo, puedo decirte algo al respecto: es mentira. Es sólo una ilusión ingenua y dañina que debes rechazar.
La realidad fría y dura es que, en cualquier momento dado, ahí fuera hay alguien que está haciendo las cosas mejor que tú, que conoce y emplea estrategias de cuya existencia tú ni siquiera sospechas, que está mejor informado y que te rebanaría el cuello en un instante si tuvieras el infortunio de tener que competir contra él.

En un mercado como Adwords, hipersaturado de competidores que te rocían los ojos con spray de autodefensa en cuanto te cruzas en su camino, la diferencia entre los vencedores y los vencidos, la distancia que separa a quienes ganan dinero de quienes lo pierden a carretillas, se expresa frecuentemente en cifras decimales.
Incrementar un 0,5% adicional el CTR de un anuncio, reducir unos cuantos céntimos el precio que pagas por una palabra clave, aumentar un 0,9% la tasa de conversión de tu web, son acciones aparentemente triviales, verdaderamente esenciales.
Ese 0,5% aquí, esos céntimos allá, significan la diferencia entre tener que salir del nicho en el que compites asustado y con el rabo entre las patas, o convertirte en el temido tirano que lo gobierna.
En este juego, todo perfeccionamiento, por marginalmente incremental que sea, es importante. No hay mejora suficientemente pequeña como para no llevarla a cabo, ni enemigo lo bastante menudo como para no respetarlo.
¿Cómo aprende uno esas tácticas que permiten que en su cocina los cuchillos estén mejor afilados que en la de los demás?
Sólo hay dos opciones: El largo, arduo, doloroso (pero a la vez insustituible) proceso de ensayo-error, y el valioso atajo de ir a pedirle los apuntes al chico listo de la clase.
Cuando se trata de estrategias avanzadas, poco usuales y altamente eficaces con las que extraer hasta la última gota de beneficio de ese pozo de petróleo al que llamamos Google Adwords, Perry es la persona hacia la que se dirigen todas las miradas.
¿Ves aquel fulano sentado a la izquierda en la primera fila? Pues es a él a quien yo en tu lugar le pediría los apuntes.
Sólo que, como este tipo es listo de verdad, se respeta a sí mismo y valora su tiempo, esta vez vas a tener que pagar por ello. ¿Qué creías?
Dinero a cambio de estrategias que permiten ganarlo. Me parece justo.
Empieza por The Definitive Guide to Google AdWords. Sigue luego con Ultra-Advanced AdWords “Black Belt” y, antes de que te des cuenta, estarás muy arriba en la cadena alimenticia del ecosistema Adwords.
Desde ese momento en adelante, serán otros los que se alimenten de lo que te sobre a ti y no a la inversa. Te habrás convertido en un gran depredador, dile adiós a la carroña.
Visita a Perry.
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