WriteRoom: El procesador de textos libre de distracciones… ¡bendito sea!

Por Pedro Murillo, Monday, September 17, 2007 a las 11:39:28 AM

WriteRoom (algo así como “habitación de escritura” o “habitación para escribir”) es una auténtica delicia; una de esas aparentemente sencillas aplicaciones que pronto descubres que está tan bien diseñada y encaja tan bien con tu flujo de trabajo que te obliga a preguntarte qué diablos hacías antes de descubrirla.
WriteRoom
WriteRoom es tan fácil de explicar como difícil es captar el verdadero alcance que puede llegar a tener en manos de alguien para quien “juntar palabras” sea una parte importante de su vida. Se trata de un procesador de textos que valiente y deliberadamente prescinde de todas y cada una de las complejas características que son moneda corriente en otros programas que tienen al texto por protagonista, como el celebérrimo Microsoft Word que a todos nos viene a la cabeza. Aquí no encontrarás tablas, gráficos, fórmulas matemáticas ni nada similar… y es mejor que así sea.

El programa pone el énfasis en una, y sólo en una cosa: tu texto. Nada más. Lo logra implementando un entorno de usuario que aparta de tu vista todo lo que pueda distraerte: aquí no hay barra de herramientas, ni menús ni ninguna otra historia. Estás sólo tú y el texto que quieres escribir, a pantalla completa y cara a cara, para que no te quede otra escapatoria que enfrentarte a él de una vez por todas.

El triunfo de WriteRoom reside en convertir el ordenador, un escenario que favorece la distracción con sus múltiples aplicaciones y ventanas reclamando chillonamente tu atención, en un espacio en el que la escritura no es sólo posible, sino además placentera. En este sentido, es exactamente lo que su título sugiere: un lugar para escribir. Pulsa “Es”c sobre el documento que tienes abierto e inmediatamente éste pasa a ocupar la pantalla completa, para que no le quites el ojo de encima, te concentres en él como si fuera la única cosa que existe en el mundo y lo escribas de una vez por todas, ¡maldita sea!

Una característica adicional que resulta útil es lo que el autor ha bautizado como “Edit in WriteRoom”. Consiste en un plugin que instala en el menú “Editar” de otras aplicaciones una entrada llamada “Editar en WriteRoom”. De ese modo, puedes editar el contenido de un cuadro de texto estándar (como por ejemplo el de Safari) en WriteRoom y, al cerrarlo, devolverlo al lugar del que procede, consiguiendo así que otros programas saquen partido al beneficioso concepto de “escritura sin distracciones” que WriteRoom propone. No es perfecto, pues sólo funciona cuando el cuadro de texto es estándar, pero se demuestra útil allí donde es posible utilizarlo.

Si trabajas con texto y a menudo te descubres forcejeando con las distracciones, hazte un favor a ti mismo y prueba WriteRoom. Estoy seguro de que te gustará, sobre todo cuando descubras cuánto mas eres capaz de hacer.

http://hogbaysoftware.com/projects/writeroom

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El software que sitúa al Affiliate Marketing en el lugar más alto de su escala evolutiva.

Por Pedro Murillo, Friday, July 21, 2006 a las 10:45:14 AM

Si te dedicas a esto de Internet, a menos que hayas estado escondiéndote bajo una piedra, sabes que hay gente que se gana la vida bien ganada gracias al Affiliate Marketing.

Ya sabes, yo te ayudo a vender tu producto, a cambio de que tú me des una comisión por cada venta que consigas gracias a mí. Es lo justo.

Recientemente, he estado probando un nuevo y sorprendente software que, como el resto, te permite proteger eficazmente tus enlaces de afiliado y, como ningún otro, hace cosas que te harán exclamar un “¡ja, ja, ja! ¡Eso sí que ha sido un truco inteligente!”

Todo lo que me resta por decir es: ¡Vete a ver los vídeos!

Cuando los veas, lo pillarás, porque es un poco difícil captar la importancia de este software leyendo únicamente el texto que aparece en la página de venta del producto. Simplemente, haz scroll hasta los vídeos que se muestran al final de la página, e ignora por el momento todo lo demás.

Acepta mi consejo: Si estás en el Affiliate Marketing, deja todo lo que estés haciendo y échale un vistazo ahora, porque, probablemente, este sea el mejor software nunca creado para ayudar a los emprendedores a ganar más dinero con el marketing de afiliación, y el número de unidades puestas a la venta es reducido. Yo ya tengo el mío.

https://www.gotrythis.com

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Sticky Password

Por Pedro Murillo, Thursday, March 30, 2006 a las 10:40:56 AM

El más severo inconveniente que le veo a la imparable migración de actividades cotidianas hacia la web es la cruel exigencia de tener que recordar simultáneamente decenas de contraseñas.

Gracias a Internet, hoy puedes realizar una transferencia bancaria internacional en apenas unos segundos, hacer la compra en el supermercado sin empujar ningún cacharro con ruedas y hablar a precio de llamada local con alguien en Kuala Lumpur sin levantarte de la silla, pero ¿eres capaz de recordar todos los nombres de usuario y contraseña que necesitas para ello?

Sticky PasswordSi has respondido con un sí rotundo, déjame darte la enhorabuena… y arquear una ceja escéptica.

Si, por el contrario, te sabes incapaz de recordarlos todos aunque tu vida dependiera de ello, bienvenido al numeroso club de los que carecemos de una memoria prodigiosa.

Pero no desesperes, porque la aplicación que te recomiendo a continuación deja obsoleta hasta la más entrenada de las memorias y convierte recordar contraseñas en algo innecesario.

Su nombre es Sticky Password, y es un gestor de contraseñas que hará que no quieras usar ningún otro.

Son varias las características que ponen a esta aplicación un peldaño por encima de la mayor parte de sus competidores, pero puestos a escoger me quedo con las siguientes:

* Funciona con cualquier programa, no sólo con el navegador web.

* Protege tus contraseñas fuertemente, utilizando un algoritmo de encriptación sólido.

* Previene el phising y el robo de identidad, alertándote antes de que inadvertidamente introduzcas en una web falsa tus datos confidenciales.

* Permite configurar múltiples usuarios y contraseñas para una misma web o programa. Muy útil cuando tienes varias cuentas de correo… o un desdoble serio de personalidad. ¡Eh, sucede!

* Interface de usuario innovador y muy usable, que hace placentero el trabajar con la aplicación.

En definitiva, un software notable como un ocho, que convierte un problema que estaba destinado a oscurecer tu vida digital en un insignificancia. No era fácil.

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PureText: Texto sin impurezas

Por Pedro Murillo, Thursday, March 30, 2006 a las 10:20:51 AM

El texto enriquecido y la leche con calcio añadido tienen algo en común: A veces, simplemente, el agregado está de más.
 
Y es que hay ocasiones en las que uno sólo quiere beberse un vaso de leche tal y como sabe cuando sale de la vaca, o necesita copiar un texto despojado de todos sus atributos de formato: nada de colorines, ni cursivas, ni tipografías de tamaño king size.

¡Dame la información, olvídate del formato! - gritas, pero nadie te hace caso.

Si alguna vez has intentado copiar una tabla de números desde Internet Explorer a Excel, sabes bien lo molesto que puede llegar a resultar.

Marcas el número en Internet Explorer, CTRL+C aquí y CTRL+V en Excel.
 
¿Fácil, no?

Sí, en teoría, hasta que observas impotente como Excel invierte cinco interminables segundos en mostrar el dato en pantalla, consecuencia del innecesario esfuerzo realizado para preservar su formato original que, por otro lado, a ti no sólo no te importa, sino que además te molesta.
 
Puede que cinco segundos te parezcan poco y creas que exagero, pero cuando las cifras a copiar de un lado a otro superan la decena, uno comprende a la perfección el extraordinario poder que se esconde detrás de la agregación de cantidades pequeñas.
 
Veinte minutos más tarde, aún vas por la mitad y estás ya más que harto del trabajito. ¡Argh!
 
Recuerdo haber pensado con frecuencia: Tiene que haber una solución a esta tortura. 

Y la hay: ¡PureText al rescate!
 
PureText es uno de esos programas que adoro recomendar: pequeño hasta el punto de no necesitar ni siquiera proceso de instalación, elegante… y muy eficaz.
 
Cuando lo ejecutas, aparece un nuevo icono en la barra de tareas, sobre el que puedes pulsar cada vez que quieras desnudar de atributos innecesarios el texto almacenado en el portapapeles.
 
Además, te permite configurar un atajo de teclado para poder llevar a cabo esa misma función sin poner ni un sólo dedo sobre el ratón.

De ese modo, puedes conservar en el portapapeles el texto con sus atributos originales y pegarlo con o sin formato según te haga falta:
 
Símplemente, usa el clásico CTRL+V cuando desees conservar los atributos de formato originales, y el nuevo atajo de teclado que hayas definido cuando desees librarte de ellos.
 
Sencillo, útil, práctico.
 
Reduce las pérdidas innecesarias de tiempo: Alarga tu vida. Pruébalo.

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Paint.NET

Por Pedro Murillo, Thursday, March 30, 2006 a las 09:08:32 AM

Cuando se trata de retoque fotográfico, desde que hace dieciocho años apareciera la primera versión del programa, el jurado ha sido aburridamente predecible y unánime en su decisión: Photoshop es el dueño indiscutible del escenario.

Sin embargo, la respetable cifra de cuatro dPaint.NETígitos impresa hoy en su etiqueta de precio, y la creciente sofisticación y perfeccionamiento de sus competidores, hace que tenga más sentido que nunca buscar alternativas a este merecidamente longevo espécimen del ecosistema del diseño gráfico asistido por ordenador.

La que te presento aquí, Paint.NET, ocupa por méritos propios una posición privilegiada en la tríada de los competidores de Photoshop más destacados, completada por Paint Shop Pro y The GIMP, de las que hablaré en otra ocasión.

En Paint.NET, encontrarás gran parte de las características que han hecho célebre a Photoshop: capas, filtros, y una bien nutrida y versátil caja de herramientas, a un precio con el que Adobe no puede ni siquiera intentar competir: gratis.

Sí, admitidamente, Paint.NET tiene aún ciertas asperezas que limar y una sustancial distancia que recorrer si quiere competir de tú a tú en funcionalidades con Photoshop, pero no por ello deja de ser una opción más que interesante y económicamente viable, con las que el usuario no profesional puede satisfacer plenamente sus inquietudes artísticas.

Existe además un Language Pack que permite disfrutar de la interface de usuario en español.

¡Dale una oportunidad!

No te defraudará.

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REGEX Buddy, o cómo escribir de forma fácil patrones de texto complejos.

Por Pedro Murillo, Thursday, March 16, 2006 a las 09:49:38 AM

Lo más importante que aprendí cuando, años atrás, programaba frecuentemente en PERL, fue a realizar operaciones complejas sobre ficheros de texto, utilizando expresiones regulares: REGEX

Cómo escribir de forma fácil patrones de texto complejos Hoy he tenido que hacer frente a una emergencia que me ha obligado a desempolvar y refrescar lo que me quedaba de aquellos conocimientos, y la cosa ha sido mucho más sencilla de lo que inicialmente esperaba sólo porque he descubierto Regexbuddy , un programa que hace que trabajar con expresiones regulares sea un juego de guardería, y que vale cada céntimo de los 29,95 euros que piden por él.Todos los detalles están aquí:

http://www.regexbuddy.com/

Y mientras estás en ello, échale también un vistazo a PowerGrep, un potente clon de grep para Windows que te permitirá realizar búsquedas y sustituciones en ficheros de texto o binarios, documentos Word, hojas de cálculo Excel y ficheros PDF, con la flexibilidad y potencia de búsqueda que otorgan las expresiones regulares.

Por último, si quieres aprender a usar expresiones regulares, la siguiente web ofrece una detallada explicación de sus entresijos, que merece la pena explorar:

http://www.regular-expressions.info/

 

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Reutilización inteligente de texto: ¡Al fin!

Por Pedro Murillo, Thursday, March 16, 2006 a las 09:49:05 AM

Si te digo que durante años he estado buscando sin éxito una aplicación como ésta, créeme, no exagero. Hoy, al fin, la búsqueda ha concluido:

GhostTyperXML es un programa que te permite ahorrar tiempo, gracias a la reutilización inteligente de texto.

IN-TE-LI-GEN-TE.

Ése es el adjetivo clave, pues es la característica que lo pone una cabeza por delante del resto de aplicaciones similares, que además son legión.

¿Un ejemplo? ¡Claro, ahí va!: Imagina que todos los días tienes que contestar a cientos de correos electrónicos y que, en muchos de esos mensajes, se repiten una y otra vez las mismas o similares preguntas.

¿Qué haces?

Tal y como yo lo veo, tienes dos opciones:

A) Contestar manualmente, una vez tras otra, a cada uno de ellos y vivir en un estado permanente de déjà vu

O

B) Reutilizar el texto que redactaste en días anteriores para contestar rápidamente a quienes preguntan lo mismo que ya preguntaron otros.

Yo (y cualquiera que quiera conservar su cordura) siempre he optado por la segunda de las opciones, pero el copiar y pegar no me satisface nada.

Con frecuencia pensaba:“Tiene que haber un modo mejor de hacer esto”… Y lo había.

Pronto, descubrí toda una horda de programas dedicados a almacenar texto en una estructura jerárquica, con el propósito de reutilizar más tarde esos recortes de forma sencilla y rápida.

Sin duda, eran útiles hasta cierto punto, pero yo siempre les encontraba un fallo muy severo: ninguno (al menos ninguno de los que encontré) soportaba el uso de variables.

En otras palabras, si el texto original que uno copiaba para su futuro uso era “Hola Juan” entonces, cada vez que lo reutilizaba en un contexto diferente, tenía que sustituir manualmente “Juan” por el nombre adecuado, para que fuera “Hola Antonio”, “Hola Manolo” u “Hola María”, según correspondiera.

Esto, que en principio puede parecer trivial, no lo es tanto; Cuando en el texto hay más de un elemento variable, hacer manualmente las sustituciones necesarias se convierte en un verdadero engorro. Tenía que seguir buscando.

Y lo hice… hasta que encontré Ghostyper, y supe que la búsqueda había llegado a su fin.

La característica radicalmente novedosa del programa (que sólo es radical y novedosa porque otros programas dolorosamente ignoran implementarla) es que permite definir variables allí donde el texto varía en cada una de sus usos.

De ese modo, “Hola Juan” se convierte en “Hola %Nombre%”

Después, cada vez que usamos ese recorte de texto en particular, aparece un cuadro de diálogo que nos pregunta por el valor con el que se debe sustituir la variable %Nombre% (y cualquier otra que hayamos utilizado) en esa ocasión y, entonces, pega el texto con las sustituciones apropiadamente realizadas.

Un alivio.

Puede que teclear no sea aún historia, como proclama con orgullo el slogan comercial de GhostTyper, pero, si instalas el programa, teclear una y otra vez información que sólo varía de forma marginal en cada uso sí formará parte de tu pasado más sombrío.

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Infoselect. Cordura mental en tiempos de exuberancia informativa

Por Pedro Murillo, Thursday, March 16, 2006 a las 09:48:29 AM

Cuando trabajas mirando la pantalla de un ordenador ocho o nueve horas al día, acabas por desarrollar una dependencia ciega de las aplicaciones que hacen tu vida más sencilla.

Son esos programas que instalas en cualquier ordenador que tocas, cuya ausencia te pone enfermo y no toleras durante mucho tiempo. Son tus particulares must, como dicen ahora los seguidores de la moda.

Infoselect. Cordura mental en tiempos de exuberancia informativa

Una de mis mayores dependencias informáticas se llama InfoSelect, y es un gestor de información no estructurada.

En otras palabras, un lugar en el que apunto todo lo que más tarde quiero recordar, sin necesidad de adherirme a la rígida estructura de campos y registros de una base de datos convencional.

Nombres de usuario, contraseñas, números de teléfono, palabras o expresiones que me gustan, títulos de películas o libros. Si lo quiero volver a recordar, lo apunto en InfoSelect.

Lo que más brilla del programa es su excelente motor de búsqueda, que muestra de forma gráfica el número de entradas que satisfacen el criterio, a medida que vamos introduciéndolo. Una filigrana.

No sé con exactitud el número de horas que habré ahorrado utilizando InfoSelect, pero sé que me produciría dentera saberlo, como también sé que éste programa ha contribuido, más que ningún otro, a mantenerme cuerdo en un océano de sobreabundancia de información.

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DiaryOne: Un diario electrónico para quienes, como yo, aborrecen escribir a mano

Por Pedro Murillo, Thursday, March 16, 2006 a las 09:47:55 AM

Te desvelaré un pequeño secreto que no lo es tanto: lo que publico en ésta, mi página web, no es más que una muy pequeña parte de todo lo que escribo: El penacho visible de un iceberg en el que lo sumergido tiene mayor importancia que lo que aflora a la superficie.

Escribo compulsivamente. Lo necesito para pensar, para oír mi propia voz, para dialogar conmigo mismo. Sólo cuando escribo me escucho verdaderamente. Si dejo de hacerlo, me convierto en un zombi privado de consciencia que deambula de aquí para allá sin saber bien quién es. La vida es el agua huidiza que escapa del interior de un cubo repleto de agujeros; Escribir es tamponar algunos de ellos.

Sin embargo, no me verás hacerlo con un bolígrafo sobre el papel de una libreta. Con un bolígrafo en la mano, me siento torpe, tosco, primitivo. No lo cojo como debería… nunca lo hice. No tengo patrones consolidados para escribir cada una de las letras: Ahora te hago la “o” trazándola de izquierda a derecha y dentro de un rato lo hago justo al revés, de derecha izquierda, de arriba abajo o como me venga en gana. No me preguntes el porqué. No lo sé. Nunca lo supe. Nunca lo sabré.DiaryOneMi escritura es anárquica, caótica, fea. Mi letra me horripila y, créeme, te asustaría a ti también si la vieras. Es el Freddy Kruger de las tipografías manuscritas.

Si me juzgas por ella, creerás primero que soy un niño de seis años, y que soy retrasado mental después, cuando te diga que tengo casi treinta.

Nunca tomé apuntes como los demás. Era demasiado lento para hacerlo. Estoy seguro de que, al menos parcialmente, mi capacidad de síntesis, mi relativa habilidad para separar el grano de la paja, lo superfluo de lo esencial, es consecuencia directa de mi discapacidad para escribir con destreza. ¡Eh!, algo bueno tendría que tener. ¡Dame un respiro!

Por eso sólo escribo frente a la pantalla de un ordenador. ¿Quién puede culparme?

Primero escribía en Word Perfect, en relajante blanco sobre azul, como exigían los tiempos. Luego en Lotus AmiPro, sobre Windows 3.1, cuando aún era una rareza. Más tarde, en Word, cuando Microsoft ejerció su monopolística influencia para echar a sus competidores del escenario.

Hoy en día, no lo hago en ninguno de los tres, sino en un cuarto (programa, no habitación, que también.), una aplicación llamada DiaryOne que, como su nombre sugiere, permite mantener un diario. Electrónico, en este caso.

De ella, me gusta particularmente su cuidado entorno de usuario, la facilidad con la que permite acceder a lo escrito en días previos, haciendo un simple clic de ratón, sus capacidades de búsqueda y, después de eso, frivolidades varias como que puedas insertar emoticonos, llevar la contabilidad de tus gastos e ingresos diarios, grabar una nota sonora, asociar una canción a cada entrada del diario o indicar si el día fue soleado, lluvioso, tormentoso, ventoso o nevoso, haciendo clic en un icono que aparece en la cabecera de cada día.

Esta última característica yo la utilizo para algo que no tiene nada que ver con testimoniar las condiciones climáticas, sino para indicar, al final del día, mi valoración subjetiva sobre lo ocurrido durante él: Nubes para un día bueno, sol para un día malo, lluvia para un día regular.

Sí, nubes para un día bueno, sol para uno malo, no me he equivocado. Detesto el calor, pero no me juzgues severamente por ello. Vivo en levante, y aquí Lorenzo es inclemente desde Mayo hasta Octubre. Un día nublado son, de hecho, buenas noticias para mí. Siempre lo han sido.

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Texpipe: transformaciones de texto como nunca antes las habías visto.

Por Pedro Murillo, Thursday, March 16, 2006 a las 09:46:59 AM

Cualquiera que lea con cierto interés el resto de artículos de la sección software de esta web, se dará cuenta de que hay un patrón que emerge de ellos con fuerza: el que define mi interés perenne por las aplicaciones que manipulan texto.

Todo empezó cuando PERL, y su remarcable habilidad para hacer sencillo algo que en realidad no lo es tanto: el tratamiento y manipulación de ficheros de texto, me permitieron montar un sitio web dedicado al shareware, que tuvo un éxito notable a finales de la década de los noventa y principios de este siglo (cuando hablo así me siento verdaderamente viejo).

Se llamaba SuperShareware.com, y estaba presidido por una simpática mascota con la apariencia de un fornido y siempre sonriente súper héroe, que llegó a ser casi universalmente reconocido (bueno, quizás exagero en su popularidad mediática, pero sólo un poco ¿eh?)

Super Shareware Man. El tipo que hizo posible un sueño:el mío.Aún recuerdo el día en que contraté aquel dominio, y el entusiasmo que despertó en mí saberme poseedor de una propiedad en Internet, aunque inicialmente estuviera totalmente vacía de contenido.

Al recordarlo, me doy perfecta cuenta de que los tiempos han cambiado: Hoy, al reservar un dominio, no siento nada particularmente emocionante, aunque también es cierto que en estos días registro dominios como churros, y eso ha despojado al proceso de toda la magia que en su día tuvo.

Lo más notable de aquella primera versión de la web SuperShareware.com es que no se apoyaba en ningún motor de base de datos. Consistía, meramente, en ficheros de texto delimitados por coma, a los que el servidor web accedía por medio del sistema de ficheros. Y lo hacía… ¡Cada vez que llegaba un visitante!

Suena a burrada, lo sé, de escalabilidad mejor ni hablamos, pero ¡funcionaba! Doy fe de que así era. Y hasta me atrevería a decir que funcionaba bien, pero también puede ser que esté distorsionando (y dulcificando) levemente mi recuerdo, que reconocidamente está ya un poco desteñido por el paso de los años.

La incorporación al directorio de software de nuevas aplicaciones, la notificación a sus programadores de que habían sido añadidas, las estadísticas de descarga, todo, absolutamente, consistía, de uno u otro modo, en manipular y alterar directamente ficheros de texto en el servidor, por medio de scripts en PERL. ¿Copia de seguridad? Sí, claro, por qué no. Me bajaba el fichero por FTP y listo. Gloriosamente simple.

Por suerte, el número de visitantes no paraba de crecer. Conscientes de ello, los desarrolladores se interesaron por la posibilidad de listar sus aplicaciones de forma destacada (léase por encima de sus competidores), a cambio de pagar una cuota mensual. Yo, avispado como estuve, les permití hacerlo. Pronto, el invento empezó a dar dinero, gracias a la venta de publicidad.

Era la primera vez que lo ganaba sin trabajar como asalariado al servicio de otros. Aquello me parecía genial. Mas tarde, afortunadamente, esa forma de vida, digamos alejada de los circuitos convencionales, sería la pauta que regiría mi vida, pero entonces yo aún no lo sabía.

Me sentía eufórico. Ganaba dinero con algo que había pensado, construido y promocionado yo sólo, enteramente. Estaba en la cima del mundo ¡Mira mamá, sin manos!

Con los primeros billetes que cobré, se consolidó definitivamente mi interés por el tratamiento de ficheros de texto. En mi cabeza, se grabó con cincel la asociación: manipulación de ficheros de texto= bueno.

A partir de entonces, probaba cualquier software que tuviera algo que ver con ello, aunque sólo fuera de forma tangencial… Aún hoy lo hago. ¿Un ejemplo? Claro: Hace tiempo que los editores de texto dejaron de entusiasmarme. Entre otras cosas, porque uso uno que hace todo lo que quiero y mucho más, del que hablaré otro día. Pero si me dices que el tuyo tiene soporte para búsquedas en REGEX, me paro, lo bajo y lo pruebo. Sin remisión.

Textpipe: Transformaciones de texto como nunca antes las habías vistoLas adicciones son difíciles de curar, o incurables. Por eso, cuando años atrás descubrí TextPipe Pro, pagué la licencia de uso y me convertí en usuario registrado en los quince minutos siguientes a descargar el programa.

Y es que TextPipe Pro es una verdadera virguería. Una de esas aplicaciones que permiten a su programador sacar pecho y alzar con orgullo la cabeza cada vez que habla de ella. El tipo de software que a cualquier programador le hubiera gustado desarrollar, pero no fue cualquiera, sino Simon Carter quien lo hizo, australiano para más señas. Nadie más.

¿Y qué hace exactamente?

En pocas palabras, permite a cualquiera con un mínimo de destreza en el manejo del ordenador, hacer transformaciones complejas en ficheros de texto, desde un entorno amigable que oculta totalmente la complejidad subyacente.

Piensa en un buscar y sustituir evolucionado, en el que hay predefinidas decenas de acciones frecuentes, tales como eliminar espacios, añadir números de línea, convertir tabuladores a espacios y, por supuesto, hacer sustituciones de texto basadas en patrones PERL, a las que puedes acceder desde un entorno de arrastrar y soltar. Ya te dije que pintaba bonito.

Con un poco de imaginación, no hay tarea de conversión de ficheros de texto que no pueda hacerse con el programa, generalmente en una fracción del tiempo que llevaría codificarla en PERL o en otro lenguaje de programación cualquiera.

Yo utilizo TextPipe a diario, o casi. Por ejemplo, este artículo, que inicialmente fue escrito como fichero de texto plano, acabó convertido, después de un doble clic en el icono de Textpipe que reside en la barra de tareas, en otro en formato HTML, con una cabecera apta para ser directamente importado por el gestor de contenidos que hace que esta web sea posible. Sencillo, rápido, fácil. Como debe ser.

Si transformar ficheros de texto forma parte de tus tareas diarias, hazte un favor a ti mismo y descárgate el software… Y luego acuérdate de que fui yo quien te lo recomendó.

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