Procedente del archivo mensual:

Enero 2009

He sido usuario de Twitter durante algún tiempo, y simpatizo con muchos de los argumentos que sus seguidores esgrimen a su favor: es divertido, otorga un sentido de pertenencia a un grupo que resulta mentalmente muy saludable (especialmente para aquellos de nosotros que trabajamos por cuenta propia y aislados del resto), permite contactar con personas que tienen nuestros mismos intereses y establecer con ellas vínculos que hubieran sido muy difíciles, cuando no directamente imposibles, sin el concurso de Twitter, etcétera.

A pesar de ello, hace algunas semanas decidí dejar de utilizar Twitter para bien y para siempre, al menos del modo en que se supone que éste debe consumirse, que consiste en mantenerlo constantemente activo mientras progresamos a lo largo de nuestro día, informando con frecuencia sobre qué estamos haciendo y enterándonos al mismo tiempo de qué hacen los demás, como muchos hacen.

¿Por qué esta decisión?

Pues porque creo que Twitter tiene un efecto inmensamente dañino, que contrarresta por completo los beneficios que brinda: Es otra de esa cosas más que te vuelven un bobo improductivo y distraído, con una capacidad de concentración equivalente a la del pato Donald… en uno de sus peores días.

¡Y no estoy dispuesto!

Entre otras cosas, porque no me lo puedo permitir. Ni económica ni emocionalmente.

Como a la mayoría de trabajadores por cuenta propia, me preocupa el asunto de la productividad y le brindo tanta atención como a un dolor de muelas.

Al igual que muchos otros en mi situación, he aprendido a las duras que lo fácil, lo normal, lo que de manera natural nos ocurre indefectiblemente a quienes trabajamos a nuestro rollo si no le ponemos remedio es que perdemos el foco por completo, nos disipamos, nos pasamos el día apagando incendios de poca monta y corriendo de un lado a otro sin un propósito bien definido y sin saber bien por qué ni para qué, como un pollo al que le hubieran cortado la cabeza.

Cuando esto sucede, al final del día descubres, con un nudo en el estómago y una sensación de malestar emocional que lamentablemente te resulta familiar, que éste ha sido otro de esos días fallidos en lo que no has hecho nada que realmente merezca la pena ni que puedas mostrar con orgullo a los demás ni que vaya a contribuir a que, al final del mes, puedas pagar tus facturas.

La culpa de esta desdicha la tienen todas esas distracciones que compiten encarnizadamente por tu atención, todo el tiempo: la web, el e-mail, la mensajería instantánea, el teléfono móvil, el cartero que te llama al timbre (porque sabe que siempre estás) para que le abras la puerta del portal, aunque hace meses que a ti no te trae ni una maldita carta… y, como no, Twitter.

Twitter y su molesto hábito de interrumpirte sin cesar es un enorme obstáculo que se interpone en el camino que va desde donde te encuentras en este momento hasta donde quieres llegar en el futuro.

Un obstáculo grande y poderoso. Algo como, digamos, un pulpo feo y gigantesco de 400 tentáculos, 750 Kg y 1230 dientes, que te ataca de forma hiperactiva y sin descanso, que es la primera imagen que a mí se me viene a la cabeza, por alguna razón que no sabría explicar.

Twitter: ese monstruo que se alimenta de nuestra productividad

Afortunadamente, es también muy vulnerable y sólo lo hace si tú se lo permites, pues viene con un interruptor de apagado en la frente, que hace que inmediatamente se desmorone sobre sí mismo al accionarlo, convirtiéndose en un amasijo inofensivo de babas repugnantes y tentáculos escurridizos.

Sí, al desconectarlo, dejarás de enterarte de que fulanito está reuinido con sus socios, a los que tú no conoces, para tratar un tema que ignoras y que, sobre todo, tendrá cero consecuencias en tu vida.

No te enterarás de que menganito está a punto de recoger su maleta en la T4.

Tampoco de que sotanito, en uno de cuyos proyectos hiciste un cameo como desarrollador web cuando los gifs animados estaban de moda, se está haciendo un café a 10.000 km de distancia.

Créeme, pronto te acostumbrarás a vivir sin toda esta fascinante información asaltándote, como me he acostumbrado yo, y tal y como todos hacíamos antes de que Twitter entrara en nuestras vidas.

Cuando lo hayas conseguido, invierte el tiempo recuperado y, sobre todo, tu mejorada capacidad de concentración en actividades y proyectos que tengan un impacto positivo en tu vida:

Acaba esa web en la que has estado trabajando últimamente. Concluye ese informe que llevas tiempo redactando o, simplemente, queda con un amigo para que te cuente -como se hacía antes de que nadie tuviera ni la más remota idea de que era un tweet o un follower: en una cafetería y con un buen café entre las manos- cómo le va la vida.

Sí, a pesar de todo, no logras hacerte a la idea de perder definitivamente el contacto con los nuevos amigos que has hecho a través de Tweeter, haz lo siguiente: ábrelo una vez a la semana, dedica 15 minutos a leer todas esas cosas asombrosas que tus contactos han hecho durante los últimos 7 días y después ciérralo sin titubeos.

Si tratas a Twitter con la debida falta de respeto que se merece, conseguirás acabar más tareas importantes, sacarás más partido a tu vida y te sentirás mejor.

A mí me parecen razones suficientemente poderosas como para proclamar un sonoro:

¡Al infierno con Tweeter!

¿Qué opinas tú?

Envía un comentario y házmelo saber.

{ 4 comentarios }

¿Estás infrautilizando tu iPod touch?

by admin on Enero 18, 2009

Cuando hace un par de meses compré el nuevo iPod touch, sólo pretendía que me sirviera como reemplazo para el iPod clásico del que había venido disfrutando hasta ese momento.

Reconozco que no tenía ninguna necesidad objetiva de sustituir mi anterior iPod por otro nuevo, pues su funcionamiento siempre había sido exquisitamente fiable y sus generosos 80 Gb de espacio en disco me permitían el lujo de poder volcar toda mi colección de audio y video en el dispositivo, sin tener que detenerme a pensar qué deseaba conservar y qué no (aunque algunos artistas y albumes bochornosos que posteriormente he descubierto en él demuestran que esa reflexión hubiera sido bastante útil y recomendable)

El nuevo iPod, por tanto, fue un capricho. Me dejé seducir por su pantalla táctil y por la posibilidad de instalar en él aplicaciones. Además, me entusiasmaba la idea de regalar mi anterior iPod, sabiendo que quien lo iba a recibir lo acogería con mucho entusiasmo e ilusión, como así fue.

ipod

Sin embargo, lo cierto es que no esperaba que mi uso del nuevo iPod touch fuera a ser en nada diferente al que le había dado a su predecesor. Pasada la novedad inicial, instaladas algunas aplicaciones de la App store, lo usaría exactamente para lo mismo que usaba el anterior. Es decir, para escuchar música y, ocasionalmente, ver algún video, razonaba yo.

Y sí, pero no.

Como era de esperar, continúo utilizando el iPod touch para esas actividades. Oigo música y veo videos en él, pero lo estoy empleando también para algo que no había anticipado, y que se ha acabado convirtiendo en uno de las principales usos que le doy al dispositivo: leer archivos en formato PDF.

Hay varias razones por las que el iPod touch es un dispositivo excelente para este menester:

En primer lugar, gracias a Air Sharing, cargar los archivos PDF en el iPod es coser y cantar. No hacen falta cables ni complicaciones ni historias. Simplemente, hay que ejecutar Air Sharing en el iPod para que éste lance en él un servidor de archivos y nos indique la dirección IP a través de la cual está accesible.

Después, desde el Finder, conectamos (Command-K) con esa dirección. A partir de ese momento, el servidor de archivos del iPod aparece como una nueva ubicación en el Finder, con lo cual basta con arrastrar y soltar ahí los archivos PDF que nos interesen, para que se copien en el iPod a través de la conexión inalámbrica.

La segunda razón por la que el iPod touch es un buen dispositivo para la lectura de archivos PDF tiene que ver con lo extremadamente intuitivo que resulta pasar de una página a otra del documento que tenemos abierto, así como ampliar zonas del mismo.

De la misma manera que ocurre cuando estamos viendo fotografías en el iPod, podemos pellizcar cualquier parte del documento PDF y aumentarlo progresivamente de tamaño, a medida que separemos los dedos, o reducirlo a medida que los juntamos de nuevo.

Siguiendo la misma lógica, desplazarnos hasta la página siguiente o a la página anterior del documento se reduce a trazar con el dedo sobre la pantalla una línea vertical hacia arriba o hacia abajo, según queramos avanzar hacia la siguiente página o volver a la anterior, respectivamente. Sería difícil lograr que fuera más sencillo.

Por si esto fuera poco, al cerrar un PDF, se almacena información sobre la página en la que nos encontrábamos, de modo que, al volverlo a lanzar, se nos muestra inmediatamente abierto por esa página concreta, con el enorme ahorro de tiempo y comodidad que ello representa.

A la vista de estos datos, uno puede sentirse inclinado a pensar que el iPod touch es un dispositivo perfecto para ver documentos PDF.  Sin embago, aunque está cerca de serlo, todavía hay aspectos que podrían mejorarse sustancialmente.

En particular, contar con una pantalla de mayor tamaño sería una auténtica delicia. La actual es suficiente, pero se queda corta y resulta incómoda para leer algunos archivos PDF que contienen gráficos o en los que se ha empleado una tipografía poco afortunada para la lectura en pantalla.

Por esta razón, seguí con cierta expectativa la reciente Keynote de Enero de 2009, pues se había rumoreado que era posible que Apple presentara en ella un dispositivo con un tamaño de pantalla mayor que el del iPod touch / iPhone.

Como a estas alturas todos sabemos, esta vez la keynote de Apple resultó ser una pequeña decepción, ya que los de Cupertino no presentaron ningún nuevo dispositivo radicalmente diferente a lo que ya tenían en catálogo, como algunos habían fantaseado.

Estoy convencido de que, más temprano que tarde, Apple presentará un dispositivo con un tamaño de pantalla superior al que el iPod touch ofrece hoy en día. Hasta que ese momento llegue, habrá que conformarse y seguir utilizando el iPod touch actual para leer nuestros documentos PDF en cualquier lugar y sin imprimirlos en papel. Con lo cómodo que esto resulta ya en la mayoría de los casos, creo que podré soportar la espera.

{ 2 comentarios }

WeLoveWP.com

by admin on Enero 13, 2009

Me complace anunciar que he conseguido añadir WeLoveWP.com, una web dedicada a ese excelente CMS que es WordPress, a mi lista de proyectos en Internet.
WeLoveWP.com
Tengo unas cuantas ideas para potenciarla, que espero ir poniendo en marcha durante los próximos meses. Seguiré informando.

{ 4 comentarios }