¿Estás infrautilizando tu iPod touch?

by admin on Enero 18, 2009

Cuando hace un par de meses compré el nuevo iPod touch, sólo pretendía que me sirviera como reemplazo para el iPod clásico del que había venido disfrutando hasta ese momento.

Reconozco que no tenía ninguna necesidad objetiva de sustituir mi anterior iPod por otro nuevo, pues su funcionamiento siempre había sido exquisitamente fiable y sus generosos 80 Gb de espacio en disco me permitían el lujo de poder volcar toda mi colección de audio y video en el dispositivo, sin tener que detenerme a pensar qué deseaba conservar y qué no (aunque algunos artistas y albumes bochornosos que posteriormente he descubierto en él demuestran que esa reflexión hubiera sido bastante útil y recomendable)

El nuevo iPod, por tanto, fue un capricho. Me dejé seducir por su pantalla táctil y por la posibilidad de instalar en él aplicaciones. Además, me entusiasmaba la idea de regalar mi anterior iPod, sabiendo que quien lo iba a recibir lo acogería con mucho entusiasmo e ilusión, como así fue.

ipod

Sin embargo, lo cierto es que no esperaba que mi uso del nuevo iPod touch fuera a ser en nada diferente al que le había dado a su predecesor. Pasada la novedad inicial, instaladas algunas aplicaciones de la App store, lo usaría exactamente para lo mismo que usaba el anterior. Es decir, para escuchar música y, ocasionalmente, ver algún video, razonaba yo.

Y sí, pero no.

Como era de esperar, continúo utilizando el iPod touch para esas actividades. Oigo música y veo videos en él, pero lo estoy empleando también para algo que no había anticipado, y que se ha acabado convirtiendo en uno de las principales usos que le doy al dispositivo: leer archivos en formato PDF.

Hay varias razones por las que el iPod touch es un dispositivo excelente para este menester:

En primer lugar, gracias a Air Sharing, cargar los archivos PDF en el iPod es coser y cantar. No hacen falta cables ni complicaciones ni historias. Simplemente, hay que ejecutar Air Sharing en el iPod para que éste lance en él un servidor de archivos y nos indique la dirección IP a través de la cual está accesible.

Después, desde el Finder, conectamos (Command-K) con esa dirección. A partir de ese momento, el servidor de archivos del iPod aparece como una nueva ubicación en el Finder, con lo cual basta con arrastrar y soltar ahí los archivos PDF que nos interesen, para que se copien en el iPod a través de la conexión inalámbrica.

La segunda razón por la que el iPod touch es un buen dispositivo para la lectura de archivos PDF tiene que ver con lo extremadamente intuitivo que resulta pasar de una página a otra del documento que tenemos abierto, así como ampliar zonas del mismo.

De la misma manera que ocurre cuando estamos viendo fotografías en el iPod, podemos pellizcar cualquier parte del documento PDF y aumentarlo progresivamente de tamaño, a medida que separemos los dedos, o reducirlo a medida que los juntamos de nuevo.

Siguiendo la misma lógica, desplazarnos hasta la página siguiente o a la página anterior del documento se reduce a trazar con el dedo sobre la pantalla una línea vertical hacia arriba o hacia abajo, según queramos avanzar hacia la siguiente página o volver a la anterior, respectivamente. Sería difícil lograr que fuera más sencillo.

Por si esto fuera poco, al cerrar un PDF, se almacena información sobre la página en la que nos encontrábamos, de modo que, al volverlo a lanzar, se nos muestra inmediatamente abierto por esa página concreta, con el enorme ahorro de tiempo y comodidad que ello representa.

A la vista de estos datos, uno puede sentirse inclinado a pensar que el iPod touch es un dispositivo perfecto para ver documentos PDF.  Sin embago, aunque está cerca de serlo, todavía hay aspectos que podrían mejorarse sustancialmente.

En particular, contar con una pantalla de mayor tamaño sería una auténtica delicia. La actual es suficiente, pero se queda corta y resulta incómoda para leer algunos archivos PDF que contienen gráficos o en los que se ha empleado una tipografía poco afortunada para la lectura en pantalla.

Por esta razón, seguí con cierta expectativa la reciente Keynote de Enero de 2009, pues se había rumoreado que era posible que Apple presentara en ella un dispositivo con un tamaño de pantalla mayor que el del iPod touch / iPhone.

Como a estas alturas todos sabemos, esta vez la keynote de Apple resultó ser una pequeña decepción, ya que los de Cupertino no presentaron ningún nuevo dispositivo radicalmente diferente a lo que ya tenían en catálogo, como algunos habían fantaseado.

Estoy convencido de que, más temprano que tarde, Apple presentará un dispositivo con un tamaño de pantalla superior al que el iPod touch ofrece hoy en día. Hasta que ese momento llegue, habrá que conformarse y seguir utilizando el iPod touch actual para leer nuestros documentos PDF en cualquier lugar y sin imprimirlos en papel. Con lo cómodo que esto resulta ya en la mayoría de los casos, creo que podré soportar la espera.

{ 2 comentarios }

WeLoveWP.com

by admin on Enero 13, 2009

Me complace anunciar que he conseguido añadir WeLoveWP.com, una web dedicada a ese excelente CMS que es WordPress, a mi lista de proyectos en Internet.
WeLoveWP.com
Tengo unas cuantas ideas para potenciarla, que espero ir poniendo en marcha durante los próximos meses. Seguiré informando.

{ 4 comentarios }

5 veces de cada 6, esto destruirá tu negocio

by admin on Diciembre 31, 2008

En ese momento, yo no lo sabía, pero el sonido que acababa de oír era el de mi negocio rompiéndose en mil y un pedacitos.

Dejadme que retroceda un poco en el tiempo.

Después de 3 días de trabajo agotador, por fin acababa de terminar un informe que tenía previsto ofrecer gratuitamente a los lectores de mi blog.

Eran 15 páginas del mejor material que había escrito en mucho tiempo, y lo estaba repasando una última vez para añadir un poco más de chispa aquí y allá.

Estaba tan concentrado aporreando el teclado que ni siquiera me di cuenta de que había empezado a llover. Cuando cayeron los primeros relámpagos, tampoco les presté mucha atención. Entonces, de repente, las luces perdieron intensidad durante un breve instante y la pantalla del ordenador se apagó completamente.

Fue difícil ignorar eso.

Tampoco es que me preocupara mucho en ese momento, pues recordaba que había ido guardando el trabajo frecuentemente, a medida que hacía progresos. “Como mucho, he perdido unos 5 minutos o así de correcciones que puedo repetir fácilmente de nuevo en caso de que sea necesario”, me dije a mí mismo.

Cuando volvió la luz, arranqué el ordenador y enseguida me dí cuenta de lo equivocado que estaba.

En realidad, sería más correcto decir: “Encendí el ordenador”, pues éste se negó en redondo a arrancar. Quise intentar con el “Modo Seguro”, pero no conseguí llegar tan lejos en el proceso de arranque.

Sentí como el alma se me caía a los pies. Al fin y al cabo, absolutamente todo mi negocio estaba metido en ese ordenador.

No quise detenerme a pensar en lo que aquello significaba. Cuando me tranquilicé un poco, llamé a la única persona que conozco que quizás podría hacer algo para arreglar el desaguisado: mi amigo Antonio.

Cuando Antonio llegó, echó un vistazo a mi oficina y, antes siquiera de intentar encender el ordenador, dijo:

-Juan, desde luego, tienes un verdadero problema aquí.

Antes de que pudiera preguntarle por qué, continuó:

-Bueno, vamos a ver si podemos arreglar primero el más urgente. ¿Qué demonios ha pasado?

No tuve fuerzas ni ganas para contestarle.

Se puso manos a la obra y, después de un rato de forcejeos, de alguna manera logró que el ordenador mostrara una pantalla que yo no había visto en mi vida. Hizo algunos cambios ahí, metió un CD en la unidad y reinició el ordenador. Lo que apareció entonces en el monitor no se parecía en nada a mi escritorio habitual.

-La buena noticia es que tu ordenador todavía funciona -dijo lacónico.

-¿Y la mala noticia? -pregunté con una voz temblorosa.

-Es posible que el disco duro esté frito. ¿Haces copias de seguridad regularmente?

-No -reconocí amargamente.

Arturo solamente movió la cabeza de un lado a otro y dijo:

-Entonces, comienza a rezar lo que sepas -mientras sacaba una extraña caja que había traído junto a su ordenador portátil.

Mientras él trabajaba, yo rezaba… Y sudaba. Y hacía un inventario mental de todas las cosas que tenía en ese disco duro… Y recé un poco más.

Fue entonces cuando sacó el disco duro de mi ordenador y lo enchufó a aquella caja. Conectó el conjunto a su ordenador y lo inició. Después de unos minutos de hacer cosas que yo no entendía por completo, me miró y me dijo:

-Vas a tener que rezar con un poco más de ganas.

La cabeza me empezó a dar vueltas. Pensé que iba a vomitar.

Unos minutos más tarde, Antonio dijo:

-Esto debería funcionar, pero va a llevar un rato. Vámonos a comer… Lo siento, tú invitas

En ese momento, apetito no era precisamente lo que tenía, pero salimos a comer de todos modos.

Durante la comida, Antonio me hizo algunas preguntas incómodas. La mayoría relacionadas con el tipo de seguro que tenía contratado para mi casa y oficina. También me preguntó si tenía alguna inversión para la jubilación. Me hizo sumar mentalmente el coste de todo ello y me formuló una pregunta más.

-Juan, ¿es un pasatiempo darle de comer a tu familia?

Indignado, respondí que, obviamente, no lo era.

-Vaya, pues ¿sabes una cosa? hoy has estado a punto de convencerme de todo lo contrario -ironizó Antonio.

Entonces, empezó a explicarme con todo detalle qué podría haber causado el problema con mi ordenador.

Básicamente, todo se reducía a fluctuaciones de electricidad, como las que la tormenta había causado o las bajadas de tensión que a menudo ocurren en verano.

Me dijo que esas variaciones en el flujo eléctrico tenían suficiente poder como para destruir cualquiera o todos los componentes de mi equipo, además de, por supuesto, toda la información que contuviera. Por si esto fuera poco, mencionó que un simple fallo del disco duro, por éste u otros motivos, podría borrar todos mis registros y todo mi trabajo.

Después me dijo algo que me sorprendió.

-Juan, es fácil reemplazar un ordenador. De hecho, cada vez son más baratos. Pero si esa subida de tensión hubiera borrado toda tu información sin que tuvieras copias de seguridad, tendrías una oportunidad entre seis de que tu negocio siguiera en marcha dentro de dos años.

Por la expresión de mi cara, se dio cuenta de que no le creía. O quizás no quería creerle.

-Sí, va en serio -dijo-. Aproximadamente el 85% de los negocios que sufren una pérdida catastrófica de información fracasan poco después. La mayoría muerden el polvo antes de dos años. Y casi toda las pérdidas graves de información son el resultado de problemas o fallos del disco duro, combinadas con la ausencia de copias de seguridad actualizadas.

Cuando terminó, dijo:

-Vamos, nos vamos de compras. Todavía tenemos mucho tiempo antes de saber si has tendido suerte o no.

Mientras caminábamos hacia mi coche, me preguntó de forma imprevista:

-Por cierto. Si perdieras tu negocio, ¿cómo ibas a poder pagar todos los seguros que tienes contratados para proteger a tu familia?

¡Ay! Eso me dolió. Antonio podía ser un auténtico dolor de muelas… Sabía que lo hacía para darme un escarmiento y que cobrara consciencia de lo delicado de la situación y de lo inconsciente que había sido, pero aún así, no podía evitar que sus comentarios me hirieran como afilados dardos lanzados contra mí.

Cuando llegamos a la tienda de ordenadores, Antonio cogió un carro… Entonces, me di cuenta de que no iba a ser una compra de 20 euros precisamente.

Hablamos un poco más sobre cosas triviales a medida que Antonio metía cosas en el carro. No era tanto como había pensado al principio. Una memoria USB, un paquete de DVD vírgenes y un disco duro externo. Todo eso cabe en la silla para niños del carrito de la compra. ¿Para qué el carro?

Cuando cogimos el último artículo, obtuve una respuesta contundente: esa cosa parecía pesar lo mismo que mi ordenador, una bala de cañón y la rueda de repuesto de mi coche juntos, todo metido en una caja de tamaño mediano. Nos acercamos hasta las cajas.

-Págale a esta mujer tan maja, Juan.

Algo más de 300 euros menos más tarde, la mayoría pagados por esa misteriosa monstruosidad que casi me parte la espalda al intentar moverla, nos dirigíamos a casa.

Cuando regresamos, Antonio miró su portátil y me dijo que aún teníamos algo de tiempo. Empezó a sacar las cosas que habíamos comprado y después desenchufó mi ordenador y el monitor. Mientras configuraba cada dispositivo, me dijo para qué servían. Empezó con el más grande.

-Esto -dijo- se llama Sistema de Alimentación Ininterrumpida, un SAI. Protege el ordenador y otros componentes contra las fluctuaciones eléctricas. Enchufa en él todas las cosas delicadas: el ordenador, el monitor, la unidad de disco duro externo y el ADSL. Si tu teléfono es de los que dejan de funcionar cuando se va la luz, quizá debieras enchufarlo aquí también.

»También sirve como batería de emergencia. Si se va la luz por completo, empezará a pitar. Desde que el pitido inicial, tienes de 30 a 90 minutos antes de que se agote completamente la batería y se apague todo, dependiendo de cuánta electricidad estés consumiendo. Mi consejo: tan pronto como este cacharro empiece a pitar, guarda tu trabajo y apágalo todo.

»El teléfono usa bastante menos electricidad que tu ordenador y monitor, así que durará más tiempo si es lo único enchufado a la batería. También puedes enchufar el cargador de tu móvil en caso de emergencia.

»Cuando consigamos arrancar tu ordenador, configuraré el SAI para que apague automáticamente el ordenador, para el caso en que se vaya la luz y tú no estés en la oficina.

»Seguramente te hubiera bastado con uno SAI más barato, pero ¿para qué arriesgarse? Con este, tienes el mejor que te puedes permitir. Las unidades más pequeñas están bien, pero no duran tanto ni te ofrecen la misma protección. Lo último que querrías es confiar en uno de esos enchufes que dicen ser protectores contra sobretensiones y que, en realidad, son casi lo mismo que no usar nada en absoluto.

»Esto te ayudará a proteger el ordenador y la información, las dos cosas.

»Sin embargo, no te fíes completamente. Un SAI no te protegerá de los fallos en el disco duro causados por virus o simplemente un error humano. No serías la primera persona inteligente que haya borrado completamente su ordenador de forma accidental.

Durante todo el tiempo que estuvo hablando, yo pensaba para mis adentros, “¿Todos estos problemas se podían haber evitado enchufando el ordenador a uno de esos chismes?” Así que se lo pregunté.

-Sí. Es más, teniendo en cuenta lo pequeña que fue la fluctuación que, en tu caso, causó el problema, te hubiera bastado con una de esas unidades de 49 euros.

Otra vez, ¡Ay!

-Te recomiendo que cambies ésta al menos cada dos años. Si puede ser cada año, mejor. Son mastodónticas, pero se estropean pronto.

Mientras pensaba en mi propia estupidez por no preocuparme de todo esto cuando compré el ordenador, mi amigo comenzó a configurar el disco duro externo.

-Esto -dijo- es para hacer copias de seguridad regulares. Puedes hacerlas de dos maneras:

»En primer lugar, automáticamente, con el software que incluye para realizar copias a intervalos de tiempo programados.
En ese caso, la ventaja es que no tienes que pensar en ello. La desventaja es que significa que tienes que dejar la unidad de disco duro externa siempre enchufada y encendida. Mientras la mantengas conectada a uno de esos enchufes del SAI, no deberías tener ningún problema.

»La otra manera es hacer copias de seguridad manualmente. Eso es un poco más rollo, pero te permite desenchufar la unidad de disco duro externo totalmente cuando no estás haciendo copias de seguridad. Mantenlo conectado a uno de los enchufes protegidos del SAI cuando hagas las copias de seguridad y lo único que podrá estropear tu información es que se incendie la casa.

-Si eso ocurre, tienes cosas más importantes de las que preocuparte -rió Antonio.

-Yo hago mis copias de seguridad manualmente, pero tengo una rutina para estas cosas. Tú no ibas a recordarla, así que te recomiendo que uses el sistema automático. Te lo configuraré antes de marcharme.

-Vale, vale, tienes razón. No iba a acordarme… Pero ¿no podrías ser un poquito más diplomático?

Después, señaló el paquete de DVDs.

-Esos DVDs -dijo- son para mantener copias de seguridad en otro lugar. Tan pronto como consigamos que tu ordenador funcione de nuevo, vamos a hacer copias de seguridad de toda la información importante que contiene en esos DVDs, y los vas a guardar en algún sitio lejos de tu casa. Por ejemplo, con un amigo de confianza, en una caja fuerte… en cualquier sitio menos aquí.

»De ese modo, si se incendiara tu casa o pasara alguna otra desgracia que arruinara todo en tu oficina, como una gotera, un virus informático o un error humano, seguirías estando protegido.

»También voy a configurar aquí un cortafuegos y un antivirus. No hay garantías de que vayan a detener todas las amenazas con las que te encuentres, pero reducirán aún más los riesgos.

»La frecuencia con la que necesites copias de seguridad en DVD dependerá de cuánto cambia tu información y lo grave que resultaría perderla. Te recomiendo que lo hagas por lo menos dos veces al mes, preferiblemente una vez a la semana. Esto es para los datos muy importantes.

»Otra alternativa es comprar un segundo disco duro externo, como el que hemos comprado hoy, e intercambiarlos semanalmente. Guarda el que no está conectado en otro lugar.

-Vale, tendré que pensar en eso -respondí- .¿A qué sitio voy todas las semanas donde podría guardar el disco duro que no estoy usando? -razoné en voz alta.

-La memoria USB es para almacenar información a corto plazo y archivos muy importantes que cambian con frecuencia. Como ese informe del que me hablabas en el que estabas trabajando cuando se fastidió todo. Al final del día, copia tu trabajo a la memoria USB. Cuando hayas terminado la copia, desenchufa la memoria USB y déjala sobre el escritorio. Eso mantendrá a salvo todo tu trabajo entre una copia de seguridad y otra.

-¿Alguna pregunta?

Mientras Antonio volvía a su portátil para ver el progreso de lo que fuera que estaba haciendo con mi antiguo disco, pensé en lo que acababa de decir. Si todo esto no me acabara de ocurrir, hubiera pensado que era un paranoico desquiciado.

Pero ahora no lo pienso, desde luego. No quiero volver a tener que pasar por esto nunca más.

-Buenas noticias -dijo Antonio- Parece que tus rezos han sido escuchados. El disco duro no está frito. Solo habían desaparecido unos archivos que he podido recuperar. Vamos a enchufarlo a tu equipo para que puedas empezar a trabajar de nuevo.

Mientras lo hacía, y mientras hacíamos mis primeras copias de seguridad, seguía pensando en lo cerca que había estado del desastre absoluto, y en qué hubiera pasado si el disco duro se hubiera estropeado definitivamente, o si no hubiera tenido la suerte de tener un amigo que me lo arreglara.

Al fin y al cabo, no mucha gente conoce a alguien como Antonio.

En cierta manera, tengo una copia de seguridad de mi casa, en forma de seguro del hogar. También tengo una copia de seguridad de mis ingresos para mi familia, gracias al seguro médico y de vida. Pero, ¡si hasta tengo un coche de repuesto en el garaje!

Pensaba que era inteligente. Pensaba que estaba protegido y a salvo. Y, sin embargo, algo tan simple como una tormenta podría haber destruido el negocio del que proceden los ingresos para pagar todo eso.

“Aproximadamente el 85% de los negocios que sufren pérdidas de información catastróficas fracasan en dos años”, había dicho Antonio.

Y todo podía evitarse con unos 300 euros en hardware. O incluso con un SAI de 50 euros y unos DVDs vírgenes.

Estúpido, estúpido, estúpido. Pero nunca más me volverá a ocurrir. Lo prometo.

Y ahora, ¿dónde voy a guardar esas copias de seguridad remotas? Uhm. ¿Que tal en casa de mis padres?

Nota: Este artículo es una traducción y moderada reinterpretación de un texto en inglés con el que me tope casualmente, que ponía el énfasis en la necesidad de mantener copias de seguridad actualizadas para proteger nuestros negocios. Me pareció interesante y muy eficaz en su propósito, razón por la cual lo he traducido y lo comparto aquí. Lamentablemente, desconozco su autor original.

{ 1 comentario }

Una decisión laboral importante

by admin on Diciembre 5, 2008

He tomado una decisión laboral importante, que condiciona mi vida durante los próximos 12 meses. Más detalles en mi nueva web para el proyecto:
http://www.trampolin.me/docs/trampolin-1.html

{ 0 comentarios }

Tributo a dana

by admin on Agosto 24, 2008

Me gustan los gadgets tecnológicos y, aunque estoy muy lejos de ser un comprador compulsivo de tecnología, reconozco que todos los años acabo invirtiendo en tres o cuatro de estos chismes suficiente dinero como para dar de comer a un familia de cuatro personas durante un mes. Demasiado como para tomármelos a la ligera.

Algunas de estas compras acaban siendo decepcionantes, otras, la mayoría, resultan gratificantes, pero, después de aplicar el infalible “test del paso del tiempo”, sólo unas pocas se erigen en auténticas compras maestras, dispositivos que se convierten en algo tan útil que llegan a modificar mis hábitos de vida de una forma significativa.

El artilugio al que hoy quiero rendir tributo pertenece a esta categoría de gadgets tecnológicos que han tenido un impacto importante en mi vida. Es el dana de AlphaSmart, un nombre bonito para un dispositivo poco conocido que siempre llevo en la mochila.

Se trata de un engendro- mitad PDA, mitad ordenador portátil- diseñado por antiguos empleados de Apple e impulsado por Palm OS, el mismo sistema operativo de las archiconocidas Palm pilot, cuyos puntos fuertes son un teclado qwerty de gran calidad, una pantalla táctil retroiluminda y de tamaño generoso, una duración de batería de más de 20 horas y un peso que resulta sólo ligeramente superior al de una libreta de tamaño A4.

Por lo que a mí respecta, todos estos ingredientes, junto con el procesador de textos AlphaWord que incluye, hacen de dana el instrumento perfecto de escritura. Por el momento, no he encontrado absolutamente nada que pueda competir con ella en ese ámbito y salir bien parado, al menos en mi universo conocido.

Lo que más aprecio de dana es la enorme libertad que me proporciona, al permitirme escribir en cualquier lugar. Aunque a veces consiga disimularlo relativamente bien, detesto pasarme las horas encerrado entre cuatro paredes sin sentir el aire fresco en la cara y sin saber siquiera si ahí fuera es de día o de noche, hace sol o llueve, como en ocasiones me ocurre.

Por eso, la principal virtud que encuentro en dana es que me permite perfectamente escribir sentado en el banco de un parque, entre pinos en medio de la montaña, al borde de un acantilado mirando el mar o dondequiera que se me antoje.

Resulta una sensación liberadora estar en medio de la naturaleza y poder escribir sin preocuparse de que se acabe la batería, sin tener otras aplicaciones compitiendo por tu atención y sin haber tenido que llegar hasta allí arrastrando un carrito, a causa del peso del equipo.

Por si esto fuera poco, dana, a diferencia de los ordenadores convencionales y sus promesas incumplidas en este sentido durante años, arranca inmediatamente de verdad. Pulsas el botón de encendido y, en el acto, está lista para que empieces a aporrear su teclas. Sin retardos ni esperas ni excusas.

Por otro lado, el software que incorpora permite sincronizarla tanto con el PC como con el Mac con pasmosa facilidad cuando llegas a casa. Se agradece el enfoque funcional y exento de complicaciones que han implementado en este sentido.

Puede decirse que dana es tan versátil y práctica como una libreta moleskine, de las que también soy un absoluto convencido, pero con las nada despreciables ventajas de poder reordenar el texto a tu voluntad y la mayor velocidad de escritura que un teclado y una pantalla táctil proporcionan. En definitiva, todo un hallazgo y una compra de la que estoy enormemente satisfecho.

Ni que decir tiene que este texto, ha sido escritos “tirando” de ella.

Gracias dana.

alphasmart-dana.jpg

{ 0 comentarios }

La familia crece: presentado EsBasket.com

by admin on Agosto 3, 2008

Después de la considerable inversión en tiempo y en recursos que el lanzamiento de esfutbol.es ha supuesto, era previsible que la plataforma tecnológica sobre la que se sustenta sirviera también como motor que impulsara otras webs.

De hecho, esta idea de reutilizar en otros dominios la tecnología que se estaba poniendo a punto para esfutbol.es ha estado presente desde las fases iniciales de planificación del proyecto, razón por la cual la plataforma ahora es multi-dominio, multi-idioma y multi-plantilla (templates)

La primera de estas webs que complementan esfutbol.es sigue en las coordenadas de la temática deportiva y, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta este dato, gravita alrededor del segundo deporte que más interés despierta en este país después del fútbol: el baloncesto.

Así pues, sin más preámbulos, quiero anunciar con satisfacción esbasket.com, la red social para aficionados al deporte de la canasta. Espero que despierte el mismo interés que su hermana.

P.D: Estoy buscando colaboradores capaces de aportar contenidos de calidad a la web. Si te apasiona el baloncesto, tienes maña para juntar palabras y quieres ganarte algún dinero extra escribiendo artículos interesantes sobre baloncesto, mándame un e-mail a info arroba pmurillo.com con un ejemplo de alguno de tus artículos, preferiblemente relacionados con el basket y, si el ejemplo me gusta, me pondré en contacto contigo para ofrecerte más información.

4EF1F3DE-4A22-4E89-B210-E4E00A8FB711.jpg

{ 2 comentarios }

Cuando ser negativo tiene recompensa

by admin on Agosto 3, 2008

Paradójicamente, uno de los factores más importantes que hay que tener en cuenta al hacer publicidad a través de Adwords es sistemáticamente pasado por alto por muchos de los blogs, foros y cursos que tienen como proclamado objetivo enseñarte a gestionar con eficacia tu publicidad en Internet usando esta sofisticada plataforma publicitaria que Google pone a tu alcance.

Y no es omisión pequeña, créeme, porque este detalle es esencial para evitar que Google se meriende en un santiamén todo tu presupuesto publicitario, a cambio de sólo unos pocos visitantes realmente interesados en tu propuesta, frente a una avalancha de otros que no lo están (al menos, no en los términos que tu propones), y cuyos clics en tus anuncios consumirían tu presupuesto con la rapidez con la que arde una cerilla.

¿De qué se trata? De algo tan sencillo como de construir una exhaustiva lista de palabras clave negativas. Es decir, una lista de términos, tan completa y detallada como seas capaz, en cuya presencia no quieres que tus anuncios se muestren bajo ningún concepto, aunque la búsqueda realizada incluya palabras por las que has pujado. Pondré un ejemplo:

Imagina que vendes por Internet un antivirus para PC. En ese caso, es muy probable que te interese pujar por la palabra clave “antivirus”, pues, casi con certeza, es la que con mayor frecuencia teclean en Google quienes andan buscando dar esquinazo a esos indeseables enemigos de tu ordenador, siempre al acecho.

Al ir a pujar por esta palabra, descubres que es muy codiciada y que, a causa de la encarnizada batalla que otros anunciantes ya están librando por ella, cada clic que consigas en uno de tus anuncios (que se mostrarán cuando alguien realice una búsqueda que contenga la palabra “antivirus”, acompañada o no de otras), te costará un pequeño pero doloroso “pellizco”.

Aún así - te dices a ti mismo - si otros anunciantes están dispuestos a gastar este importe por cada clic en sus anuncios cuando la búsqueda contiene la palabra “antivirus”, eso significa que es una de las palabras importantes en este mercado y debe de ser rentable. Voy yo también a entrar en pugna por ella y a ver qué pasa - sentencias.

Imaginemos, con el fin de simplificar, que, complacido con tu lógica aparentemente sin fisuras, montas una campaña basada únicamente en esta palabra clave, le asignas un presupuesto holgado para no andar con miserias, digamos unos 200 euros, le das a “Iniciar campaña” y, para evitar la tensión de la espera, sales un rato a la calle a oxigenar las neuronas.

Cuando regresas un par de horas más tarde, inicias con expectación una sesión en Google Adwords y abres los ojos como platos cuando, mirando la pantalla, comprendes que tu presupuesto ya se ha agotado, a cambio de, pongamos, 350 clics en tus anuncios. (Es sólo un ejemplo, las cifras no pretenden ser exactas, sino sólo ilustrar el ejemplo)

Tan nervioso como esperanzado, abres tu programa de correo electrónico para comprobar cuántas nuevas notificaciones de compra has recibido. Ahora viene lo bueno - piensas en voz alta. Conque haya 9 o 10 compras confirmadas, la iniciativa habrá sido rentable y, perfeccionando un poco la campaña e invirtiendo más dinero, sólo el cielo es el límite.

En este estado de euforia contenida, pulsas sobre el botón recoger e-mail. Poco a poco, los mensajes van entrando, pero ninguno de ellos es una de esas deseadas confirmaciones de compra que esperabas. De golpe, se pincha el globo. Casi puedes oír su estallido dentro de tu cabeza. ¡Todos esos clics y ni una sola compra? ¡No puede ser! - te lamentas enfadado. Y, sin embargo, es. ¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Dónde está el fallo?

Obviando por el momento otros errores importantes que también hubieras podido cometer - en particular una baja tasa de conversión visitante/comprador en tu web, o el atribuir un peso erróneo a las diversas fuentes de tráfico de las que puedes recibir tráfico desde Google - el fallo está en que has pasado por alto la valiosa regla de asignar a cada campaña una lista de palabras clave negativas para esa campaña.

Ocurre que no has caído en la cuenta de que muchos de esos usuarios que en Google teclean la palabra “antivirus” por la que tú estás pujando lo hacen acompañándola de otra que limita la búsqueda y que, en ocasiones, descalifica completamente tu propuesta, tales como “antivirus gratis”, “antivirus Mac”, “antivirus linux”, “crack antivirus”, “antivirus on-line”, y muchas otras similares que se te puedan ocurrir..

Sí, es cierto, toda esa gente estaba interesada en un antivirus, pero no lo estaba en pagar por él. Es decir, deseaba tu producto, pero no en los términos en los que tú se lo ofrecías. Lamentablemente, tus anuncios se les han mostrado y han pulsado en ellos, pensando que allí podrían encontrar lo que necesitaban. No ha sido así. Han perdido el tiempo y tú el dinero. Nadie está contento.

Todo esto se hubiera evitado si en tu lista de palabras clave negativas para esa campaña hubieras incluido términos como: crack, pirata, gratis, mac, linux, on-line, y cualquier otra en la que puedas pensar que haga que tu propuesta no resulte interesante para quienes la incluyan en su búsqueda.

Por eso, en cierto sentido, la lista de palabras clave negativas es más importante que la de palabras clave por las que pujas, pues si bien esta última te permite llegar hasta los clientes potenciales para tu producto, la segunda te permite excluir a quienes nunca lo comprarían, ahorrándote un valioso dinero que entonces podrás invertir promocionando tu producto entre quienes quizás sí lleguen a comprarlo.

Supongo que la frecuente omisión de esta táctica en manuales y referencias sobre Adwords tiene mucho que ver con el condicionamiento machacón al que todos hemos sido sometidos en algún momento de nuestras vidas, en virtud del cual asociamos negativo con malo y huimos de ello como de la peste. Ya sabes, “Sé positivo”, “Hay que ver las cosas buenas de la vida”, “No seas tan negativo” y bla, bla, bla.

Soy el primero en reconocer que lo negativo no es precisamente lo más sexy del mundo, pero, si estás gastando dinero en comprar anuncios en Adwords, más te vale aprender a “enchufarle” a todas tus campañas una buena lista de palabras claves negativas que te de más oportunidades de hacerlas rentables. A veces, ser negativo compensa.

{ 3 comentarios }

EsFutbol.es

by admin on Junio 8, 2008

logo-esfutbol.png

Durante los últimos meses, he estado trabajando intensamente en el desarrollo de una plataforma para poner en marcha redes sociales verticales, ésas cuyo objetivo es centrarse en una temática concreta y profundizar mucho en ella, en oposición a las redes sociales horizontales, que voluntariamente apuestan por la dispersión y por no circuncribirse a ningún tema preestablecido.

La primera web impulsada por esta plataforma que he puesto en marcha se llama EsFutbol.es y aspira a convertirse durante los próximos meses en una bulliciosa comunidad para los apasionados al deporte rey.

Como acabamos de empezar, los contenidos son aún escasos, pero el contexto de la Eurocopa es muy propicio para iniciar este proyecto, pues hay un interés por el fútbol si cabe mayor de lo usual y también muchas noticias que comentar.

Si tenéis un momento, por favor echadle un vistazo e indicarme qué os parece. Acepto críticas y sugerencias de mejora :-)

{ 0 comentarios }

Autobombo y platillo

by admin on Marzo 5, 2008

Estoy muy satisfecho con la acogida que ha tenido VendeWebs.com. Ya sé que es un tópico, pero “no me lo esperaba”.

Este buen recibimiento inicial va a servirme de catalizador para perfeccionarla y seguir añadiéndole nuevas características.

Especialmente ilusionante ha sido la breve mención que me dedica Javier Martín en su reputado blog Loogic

Gracias Javier :-)

{ 0 comentarios }

VendeWebs.com

by admin on Marzo 2, 2008

Recientemente, he puesto en marcha una web muy sencilla que permite poner a la venta nombres de dominios y proyectos web, de una forma rápida y exenta de complicaciones.

Si tienes algo que te gustaría vender, puedes echarle un vistazo aquí:

Vende tu web en VendeWebs.com

{ 0 comentarios }